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Décima edición de la Escuela de Verano de Almagro

X Escuela de Verano de Almagro: la lectura, un enfoque mutidisciplinar

almagro

La Escuela de Verano del Consejo General ha llegado su décima edición. En unos momentos tan difíciles como los actuales, mantener durante diez años esta iniciativa ya es de por sí un éxito. Pero lo es aún más haber conseguido incrementar, aunque sea de modo moderado, el número de participantes.

Los pasados días 7, 8 y  9 de julio, profesores llegados de los más diversos lugares de España –algunos ya reincidentes, mientras que otros han descubierto por primera vez la magia del mes de julio en Almagro– se han reunido en la capital del campo de Calatrava para unos días de reflexión y debate en torno del tema elegido para esta edición: La lectura, un enfoque multidisciplinar.

Como ya es habitual, dicho tema se ha abordado desde diferentes puntos de vista. Como no podía ser de otro modo, el debate ha sido vivo y las opiniones vertidas y las soluciones propuestas han sido diversas, a pesar de que entre el profesorado existe el consenso de que el concepto de lectura ha roto sus límites tradicionales, y ya se está hablando de competencia lectora en distintos soportes y con distintos códigos que, a veces, sobrepasan el puramente lingüístico.

Las sesiones plenarias han sido todas de un gran interés y resulta difícil destacar alguna. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar la conferencia de clausura, a cargo de Gregorio Luri, que bajo el título Lectura lenta y educación de la atención, aprovechó su brillante y muy bien estructurada disertación para dar una visión muy lúcida del tema de las jornadas. No sería justo tampoco dejar de citar a los demás conferenciantes, todos ellos de un muy alto nivel: Víctor Moreno, Araceli Godino, Alejandro Tiana, Juan Antonio Núñez, María Ángeles Chavarría y Joaquín Rodríguez, así como los ponentes de los talleres, Elena Escribano y Natalia Bernabeu, de la Editorial Vicens Vives, Yolanda Hernández y Joaquín Millán, de la Junta de Castilla-La Mancha, y Jonathan White, de Cambridge University Press. Por último, debemos citar también a Javier Valle, que ha tenido a su cargo la presentación de todos los conferenciantes, un encargo que ha desempeñado con la brillantez que es habitual en él. A todos ellos, y a todos los otros colaboradores, muchas gracias.

Es imposible, en el espacio de esta breve reseña, hacer un resumen de todo lo tratado en todas las conferencias plenarias y en los diversos talleres. Solo nos cabe decir que el éxito alcanzado debe atribuirse a todos los conferenciantes, ponentes, coordinadores, relatores y, de modo muy especial, a los decanos de muchos Colegios que año tras año nos honran con su presencia, así como al esfuerzo realizado por los profesores inscritos y asistentes.

Asimismo, sería injusto silenciar el respaldo económico del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, así como la cesión por parte del Festival de Teatro Clásico de las magníficas instalaciones del Palacio de Valdeparaíso, y la inestimable colaboración de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla-La Mancha y del Ayuntamiento de Almagro. Sin estas aportaciones, las Jornadas no serían posibles. Como tampoco lo serían sin la colaboración del resto de entidades colaboradoras, que figuran en el programa, ni sin el trabajo, a veces poco vistoso, de las personas que aseguran que todo funcione a la perfección, entre las que cabe destacar a quienes se encargan de la dirección técnica del proyecto, Agnès Creus y Gemma Ràfols.

Otro elemento, que ya se ha convertido en imprescindible y que ha sido siempre muy bien acogido por los participantes, es la representación en el Corral de Comedias de una obra de teatro especialmente dedicada a los asistentes. En este caso se trataba de Bobas y gallegas, sobre textos de Quevedo, Calderón, Lope de Vega y otros autores de Siglo de Oro, representada por Evaristo Calvo y Víctor Mosqueira, bajo la dirección de Quico Cadeval. La obra escogida lo es siempre con la finalidad de crear una sinergia con la temática de las Jornadas, cosa que, como ya es habitual, en esta ocasión también se consiguió plenamente. Al día siguiente los dos actores acudieron a las Jornadas y se sometieron a las preguntas de los participantes sobre su experiencia. El diálogo, seguido con gran interés, constituyó una experiencia muy amena e interesante.

Valgan, pues, estas pocas pinceladas para dar una idea de una edición que, como ya hemos dicho, ha alcanzado un nivel muy alto. Como cada año, hemos gozado de la magia de esta bella ciudad, y nos ha quedado claro una vez más que este encuentro anual de Almagro merece tener continuidad. El Consejo General hará todo lo posible para que así sea.